La razón puede dividirse en dos tipos: razón teórica o pura y razón práctica.
La razón teórica se ocupa del conocimiento del mundo y de la metafísica. La razón pura se relaciona con lo necesario, lo necesario es lo que es así y no puede ser de otra manera. Dentro de este tipo de razón se podrían incluir cuestiones como la naturaleza y la gravedad que son parte del conocimiento y no cambian.
La razón práctica tiene por objeto lo ético-político. Se relaciona con lo contingente, que es lo contrario a lo necesario, puede variar. Un ejemplo de esto sería cuando discutes con un amigo.
Estos dos tipos de razón forma parte del pensamiento de Inmanuel Kant. Este filósofo sintetiza los intereses fundamentales de la filosofía en cuatro preguntas: ¿qué puedo conocer?, ¿cómo debo comportarme?, ¿qué puedo esperar y por último, ¿qué es el ser humano?Cuando Kant habla de razón pura contesta a la pregunta ¿qué puedo conocer y la razón práctica responde a ¿cómo debo comportarme?
Con la pregunta ¿qué puedo conocer? Se puede comenzar a contestar a las razón pura. La filosofía parte del asombro y del deseo de explicar y conocer nuestro alrededor.
Esto es por la naturaleza reflexiva del ser humano, lo que le permite extrañarse, darse cuenta de que hay algo ajeno a sí mismo que no entiendes y no quiere conocer.
Desde siempre, las preocupaciones principalmente de la humanidad eran: ¿cómo surgió el universo?, ¿de dónde proviene?, ¿cuáles son sus leyes explicativas?,...
Hay diferentes respuestas, según un científico: ideando un método que le sirve para encontrar la verdad de las cosas y fenómenos reales; según un filósofo: investigando si ese conocimiento obtenido es realmente toda la verdad o si hay “realidades humanas” que se escapan al conocimiento científico.
La realidad humana es muy amplia y tiene muchas caras; por eso la filosofía va más allá que la ciencia y quiere conocer más, encontrar un sentido completo a su existencia. Investiga sobre los límites de su conocimiento y de la verdad, pero al conformarse, sigue buscando.
Como dice Ortega: la filosofía es inevitable y constitucional al ser humano.
La razón práctica se responde con la pregunta ¿cómo debo comportarme? Además de todas las preocupaciones habituales del ser humano se añade una más: ¿hacia dónde dirijo mi conducta?, ¿cómo me comporto con los demás y consigo mismo?
Es posible contestar a eso gracias a que se descubre que un ser puede y tiene que elegir su conducta. Si nosotros tuviésemos la misma conducta instintiva que los animales, no tendríamos conducta y lógicamente, no habría que elegir una conducta. Sólo un ser libre puede dirigirla.
El ser humano descubre que puede juzgar, dirigir, controlar, etc. las conductas y se necesitan unas normas para juzgarlas. Así que, se podría decir que la moral tipifica los comportamientos deliberativos como buenos o malos en virtud de unos criterios y valores aceptados en común.
Además, debemos pensar y dirigir en cómo nos organizamos políticamente y socialmente, para ello la filosofía ha elaborado unas normas y valores adecuados para dirigir cómo nos organizamos políticamente y socialmente, para ello la filosofía ha elaborado unas normas y valores adecuados para dirigir nuestra conducta y encaminada para convivir en una sociedad. Este camino culmina en el reconocimiento de la dignidad de todos, para llegar a esto requiere muchos cambios, compromisos y acuerdos. Esa parte de la filosofía se llama “filosofía práctica” y reflexionar para cambiar la realidad y ayudarnos a encontrar la felicidad.
En conclusión, la razón teórica intenta solucionar las cuestiones relacionadas con el conocimiento y la teoría práctica, intenta orientar y dirigir las acciones.
domingo, 1 de febrero de 2009
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